HISTORIA
El 1 de marzo de 1776 se
funda en Zaragoza la Real y Excelentísima Sociedad Económica de Aragón, aprobada por Carlos III el 24 de noviembre y organizada por un grupo de ilustrados aragoneses pertenecientes a la nobleza, la burguesía, el funcionariado y el clero, que buscan procurar el progreso y la modernización de su tierra a través del estudio y de la puesta en marcha de un amplio conjunto de medidas que tiene como finalidad desarrollar los recursos, potenciar la industria y enseñar a la población las ciencias y las artes.
Su enorme confianza en la capacidad de los aragoneses y su compromiso con las nuevas corrientes europeas de pensamiento, lograrán poner en marcha una serie de Escuelas –mantenidas con las cuotas de los propios socios- en las que se enseñaba desde las primeras letras a los oficios, formando una generación llamada a modernizar Aragón y a la que sólo logró frenar la tragedia de los Sitios de 1808 y 1809. Su absoluta vocación aragonesa les llevó a colocar en su escudo el legendario Árbol de Sobrarbe del escudo del antiguo Reino de Aragón, mientras su compromiso con la ilustración europea y la modernidad se materializó en su lema: “Florece fomentando”.
Tutelados directamente por el Conde de Aranda, que está en París, destacan entre los fundadores el conde de Sástago, que fue su primer director, el marqués de Ayerbe, el comerciante Juan Martín de Goicoechea, el clérigo Antonio Arteta, el escribano Diego de Torres, el deán del Cabildo Juan Antonio Hernández de Larrea o el canónigo Ramón de Pignatelli, que construyó el Canal Imperial de Aragón, símbolo de esa generación de ilustrados. Toda la sociedad civil apoyó la fundación y en esos años ingresan en ella varios centenares de personas, entre los que se encontraban artistas como Francisco de Goya.