ARCHIVO
El archivo histórico documental es una muestra de los intereses materiales de Aragón que durante decenios se propuso fomentar la Real Sociedad, condensados en las tres grandes ramas de la riqueza pública: la agrícola, la artesanal y la comercial.
En agricultura abundan trabajos premiados sobre temas como olivares, mejora de plantíos de patatas, extinción de orugas, sistemas de riegos y pantanos. Adelantos técnicos agrícolas, especialmente en materia de arados, trillos, sembradoras; instrucción sobre abonos nuevos, molienda de harinas, fermentación de vinos, la lucha contra la filoxera, el manipulado de aceites o la extracción del cacahuete.
La preocupación por la industria se refleja en los documentos dedicados a la mejora en el cultivo del lino y el cáñamo. La aclimatación de moreras para alimento de gusanos de seda, la explotación de carbones, la implantación del método Wabson para hilaturas de seda, técnicas para el blanqueo de lienzos, mejora de paños y bayetones. Sin olvidar la labor de la Económica en pro de la organización gremial o la defensa de la libertad industrial.
La Sociedad Económica tuvo, desde sus comienzos, conciencia clara de que el comercio se hallaba ahogado por erróneas doctrinas económicas y su labor fue intensa en pro de la implantación del sistema métrico decimal, la defensa de la libertad de abastos y la preocupación por la balanza de comercio. Al servicio del comercio vendrá la inquietud por las vías de comunicación: la navegación fluvial (El Ebro y sus inundaciones), el Canal Imperial de Aragón y la atención a carreteras y caminos hacia puntos estratégicos para la economía aragonesa como Canfranc, Utrillas, Tortosa o Vinaroz.
Del interés por la docencia, la difusión de la enseñanza y la evasión de la ociosidad encontramos documentos relacionados con las escuelas de primeras letras para niños vagabundos, la moda del sistema docente Lancasteriano, las cátedras creadas a cargo de la Sociedad para economía política y matemáticas, laboratorios de física y química, o la escuela de dibujo apoyada por Goicoechea, origen de la futura Real Academia de Bellas Artes de San Luis.
La Real Sociedad acometerá un saneamiento financiero con intervención en un próspero Montepío de Labradores y su preocupación por problemas de bancos, hipotecarios, leyes de inquilinatos y, sobre todo, la creación de la Caja de Ahorros y Monte de Piedad de Zaragoza, Aragón y Rioja.
Otros documentos que han llegado hasta nuestros días hacen referencia al centenario del compromiso de Caspe, el VIII centenario de la reconquista de Zaragoza, la creación del Monumento a los mártires de la religión y la patria, el centenario de los Sitios de Zaragoza, la Exposición regional aragonesa de 1868, etc.
Todo este material se conserva en los fondos del archivo de la Real Sociedad documentando los grandes momentos del Aragón contemporáneo, como testimonio vivo de un pasado pletórico de actividades de una institución fundada por unos ilustrados aragoneses que, en 1776, no dudaron en apostar por la modernidad.